Javier Iriondo. El sueño de escribir un libro leído por miles de personas

Javier Iriondo. El sueño de escribir un libro leído por miles de personas

Javier Iriondo es el escritor del libro “Donde tus sueños te lleven“, que habla de cumplir sueños. Ya va por la 11ª edición. Es decir, ha vendido muuuuchos libros.

Hoy le entrevistamos.

Para nosotros es un honor contar con semejante autoridad en el mundo de los sueños cumplidos. Cuando su libro cayó en nuestras manos entendimos que teníamos que entrevistarle. Sí o sí. Afortunadamente, su disposición desde el primer momento fue  total. Mantuvimos una charla tremendamente interesante sobre cumplir sueños y sobre el proceso mediante el cuál el cumplió el suyo: escribir un libro. El resultado de esa charla está aquí.

Agradecemos a Javier por su generosidad. Cuando hablamos con él, tuvimos la sensación de que vació en nosotros lo que llevaba dentro en ese momento. Sin pedir nada a cambio.

El mensaje de Javier cala hondo. Os pedimos que leáis relajados, sin prisa. Vale la pena.

Javier, ¿De dónde viene el sueño de escribir un libro?

El sueño viene de hace muchos años atrás. Por aquel entonces, daba conferencias sobre ventas, marketing, desarrollo personal y motivación. Gracias a eso, pude ver las cosas que impactaban a la gente, las cosas que les ayudaban a tomar decisiones.

En esa época, empecé a ser consciente de que tenía algo dentro de mi que transmitir. “Quiero hacer un libro“, me decía. Ahora bien, hay mucha gente que también dice: “yo quiero escribir. Algún día quiero hacer un libro“. Pero claro, hay que ponerse…

Y tú te pusiste a ello. Es obvio… ¿cómo fue el proceso?

Como te decía, tenía la sensación de que tenía algo que transmitir. Eso era fundamental. Un buen día me puse la meta: en menos de 10 años, escribo un libro. Lo puse a muy largo plazo porque pensaba: “bueno, llegará en su momento”. Esto pasó en un mes de Marzo. Al mes siguiente, en Abril, me fui a un curso en EEUU, que tenía que ver con temas de desarrollo personal y demás, y , cuando vine de allí, al mes siguiente, en mayo, me puse a escribir. Escribía pinceladas. Iba de una cosa a otra sin mucho orden. Y bueno, me vino la inspiración. 8 meses después el libro estaba terminado.

Lo que fue una meta de 10 años, resulta que en 8 meses estaba acabada.

¿Te encontraste con algún obstáculo interno a la hora de ponerte a escribir?

Si me hubiera puesto a buscar cómo escribir un libro o cómo mejorar mi escritura y esas cosas, habría encontrado, seguramente, un montón de creencias limitadoras. Yo no sabía si sabía escribir. Nunca había escrito nada, salvo cuando escribía apuntes para dar las conferencias, que me servían para poder estudiar. Pero jamás lo había hecho para publicar nada. Fíjate si será así, que cuando me puse a ello escribía con bastantes faltas de ortografía. Pero no le daba ninguna importancia. Para algunos las formas son importantes, pero para mi no lo eran tanto. Le daba más importancia al fondo y al ser capaz de transmitir emociones.

No me puse a pensar cómo se tenía que escribir, ni cuál era el mejor estilo literario… Simplemente me iba a las emociones, a intentar transmitir lo que yo llevaba dentro. No me paré por los errores. Pensaba: “Ya llegará el momento de corregir lo que tenga que corregir”.

Ese libro se llevaba cociendo dentro de mi desde hacía 25 años. En él realmente está mi vida. De hecho, hay mucho más de mi vida de lo que yo mismo pensaba. La cosa no iba tanto de darle a la imaginación si no de recordar muchos pasajes de mi vida y de lo que supusieron para mi. De recordar los libros que había ido leyendo y las historias que había ido escuchando.

Mucha gente está pensando en escribir un libro. Uno, cuando está escribiendo, tiene la creencia de que no lo está haciendo como un periodista o como una persona que sabe de escritura. Seguro que hay mucha gente que, debido a esa limitación interna, abandona. ¿Qué opinas?

Mira, ahora voy a empezar a escribir el segundo libro. Como quien dice, acabo de arrancar. De hecho me pilláis escribiendo las primeras pinceladas. Estoy viendo que, ahora, soy más consciente de cómo tengo que escribir. Y eso resulta que me está frenando un poco más.

En el primer libro, cuando comenzaban a fluir las ideas, las ponía. A pesar de las patadas que le podía pegar al diccionario, seguía. No me paraba por nada. Luego, cuando terminaba de escribir lo que me estaba saliendo, revisaba la corrección del estilo. Iba poniendo las palabras en el orden correcto, iba cambiando algunas estructuras, quitaba algunas cosas, etc. Pero, cuando te empiezan a fluir las ideas, lo que no puedes hacer es parar de escribir, aunque la mitad de lo que escribas esté mal escrito.

Si en un momento dado comienzas a fluir, no te pares. No importa cómo esté escrito. Ya habrá tiempo de corregirlo. No pierdas la esencia, el mensaje, de lo que realmente querías transmitir.

Particularmente, no he aprendido en ninguna escuela.  Simplemente me he puesto a escribir lo que ha salido. Y ya vamos por la 11ª edición…

Eso se puede aplicar incluso a cualquier otra faceta artística ¿no?

Diría más. Diría que en todas las facetas de la vida. Tienes que estar dispuesto a equivocarte. Tienes que abrazar el fracaso, con cariño. Equivocarte quiere decir que estás haciendo algo. Lo que uno no puede hacer es estar sentado, sin hacer nada. Uno tiene que estar dispuesto a fracasar, dispuesto a caerse. Es parte de la vida. Y es necesario. Siempre digo que habría que poner un monumento a todos los que fracasan, porque son la prueba de que hay gente de que se ha atrevido a intentarlo.

La gente piensa: “Mejor no lo intento. ¿Qué dirán si lo hago?”. “Mejor no lo intento, así no fracaso”. El único fracaso es quedarse bloqueado por el miedo. Lo que hay que hacer es lanzarse y poco a poco ese miedo irá desapareciendo.

Nos dejas claro que nunca pensaste en abandonar.

No, no. Vamos, no se me pasó por la cabeza ni una décima de segundo.

¿Te imaginas, ahora que llevas 11 ediciones, no haber escrito ese libro?

Cuando comencé a escribir, como era algo que llevaba muchos años detrás de hacer, verdaderamente me “enganché” a ello. Había veces que no podía ni dormir. Algunos días, estaba en la cama a las 3 de la mañana sin poder dormir y me empezaban a venir ideas. Bajaba corriendo al ordenador para que no se me fuesen.

Recuerdo una anécdota de uno de esos días que me levanté a las 3 de la mañana. Bajé y me puse a escribir como un loco. Sé que en algún momento fui al baño. Sé que en algún momento comí algo. Pero no fui muy consciente de ello. De repente miré la hora y eran las 4 de la mañana, pero del día siguiente. ¡Estuve 25 horas escribiendo! Como no había subido la persiana, no sabía si era de día o de noche. Era uno de esos momentos en que fluía. Son esas partes del libro que, cuando las leo, digo: “¡Quién narices ha escrito esto!”.  Son momentos en los que “conectas”. Te vienen las ideas y no puedes parar. Esa sensación de estar “conectado” o “fluyendo” es un regalo maravilloso. En esos momentos es imposible parar. Es como una droga.  ¡Para mi el problema no era ponerme a escribir! El problema era parar de escribir para hacer otras cosas que tenía que hacer.

¿Qué les dirías a esas personas que tienen un sueño pero que se sienten incapaces de conseguirlo?

Cada uno tiene que analizar sus circunstancias y su momento. Siempre digo que hay que perseguir los sueños, pero también digo que no hay que hacer locuras. Ha habido gente que ha tirado absolutamente todo por la borda en pos de un sueño que, a lo mejor, no tenía mucho sentido. Gente que ha dejado un trabajo que era de lo que comía, etc. En fin, hay que tener sentido común para hacer las cosas correctamente.

Dicho esto, me reitero: los sueños hay que perseguirlos.

Mucha gente, cuando habla de sueños, se refiere a objetos de grandeza. Los sueños no necesariamente son cosas grandes. Los sueños son aquello que a ti te da la pasión. Algo que realmente te ilusione. Algo que te dé fuerza, energía, entusiasmo. Algo que tu pagarías por hacer. El sueño es la gasolina del motor. Si se te acaba el sueño, se te acaba la pasión. Cuando tu pierdes tus sueños de vista, es como que se te va apagando la luz de la vela y comienza a aparecer la oscuridad. El sueño es el motivo por el que uno se levanta una y otra vez, por muchas veces que te caigas.

¿Que uno se cree incapaz? ¿Que uno se cree que no tienes las cualidades? Buah! eso le pasa A TODO EL MUNDO.

Dudas las tenemos todos. Nos han educado para hacer una cosa en concreto: tener un trabajo, una profesión. Vamos de serie con la creencia de que no valemos para otra cosa. El ser humano tiene el poder de hacer una transformación mucho más grande de lo que nos podemos imaginar. A veces ese miedo al fracaso, ese querer evitar una nueva decepción hace que no luchemos por eso que queremos.

Lo importante de los sueños es la clase de persona en la que te conviertes por el camino. No lo que consigues. Lo que consigues, al fin y al cabo, no será tan importante. Cuando tu persigues tu sueño, te vas a enfrentar a miedos, a obstáculos, a retos, te vas a caer, etc. Pero todo eso es lo que te ayuda a crecer. Eso es lo que te hace más “persona”.

Los obstáculos y la resistencia es lo que te hacen fuerte. Si te rompes una pierna y te escayolan, el músculo de la pierna desaparece. ¿Por qué? Porque no tiene resistencia. Al ser humano, al alma, le pasa lo mismo. Cuando no tiene esa resistencia se debilita. El músculo crece por el peso. Si no hay peso, si no hay resistencia, no hay crecimiento. En la vida es igual. Tienes que enfrentarte a cosas nuevas. Si no haces nada nuevo, no tienes resistencias. Estás cómodo. Y a lo mejor, resulta que estás cómodo en la incomodidad.

Cuando uno quiere dar un cambio, lo primero que tiene que haber es una decisión, que no es lo mismo que un “me gustaría, voy a probar”. No. Hablo de una decisión irracional que nace de las entrañas. Cuando uno toma esa decisión es porque ha pensado: “Hasta aquí hemos llegado. No quiero seguir viviendo así. Quiero algo más“.

Pero sobre todo, lo grande de todo este proceso, es la clase de persona en la cual te conviertes. Vas a empezar a descubrir tu verdadero potencial. Eres capaz de hacer mucho más de lo que te puedas imaginar.

Si te ha gustado esto, compártelo con el mundo:

Leave a reply

captcha
Required fields are marked (*)

TOP
Follow

Para tu comodidad, recibe nuestros nuevos artículos en tu correo.