Salva del Toro. El sueño de ser libre. Cómo cumplirlo.

Salva del Toro. El sueño de ser libre. Cómo cumplirlo.

Hoy tenemos el placer de entrevistar a Salvador del Toro. Aunque tiene nombre de diseñador de moda importante, es un apasionado del surf que un día se dio cuenta de que el mundo bursátil y financiero no era lo que quería para su vida. Ha creado varios proyectos todos con el objetivo de cumplir uno de sus sueños: ser libre, irse a vivir a la playa y dedicarse al mundo del surf. El último proyecto es la tienda on-line de productos de surf www.bestsurflock.com.

Os vais a sentir muy identificados con algunas de las cosas que cuenta Salva. Ya veréis.

 

Salva, hay veces que lo que uno tiene claro es lo que no quiere hacer, ¿es cierto que, cuando dejaste el mundo de la bolsa, te tomaste un año para meditar e identificar a qué querías dedicar tu vida?

Cierto. Por decirlo de alguna manera, después de haberme formado durante años, para conseguir un puesto de trabajo que llevaba años  persiguiendo, tras más de 10 años en 3 sociedades de bolsa distintas, aún brotaba en mi un sentimiento de inconformidad o infelicidad que me perseguía cada día.

Esto no ocurrió de un día para otro. Por decirlo así, fue como una especie de germen que brotó un día y, poco a poco, ese germen creció hasta el punto que llegué a perder la ilusión por levantarme cada mañana para ir al trabajo. Recuerdo que el último año, los domingos por la tarde me agobiaba  de tal manera, que contaba los minutos que me restaban hasta la hora de llegar a la oficina el lunes por la mañana.

Esa falta de ganas se fue convirtiendo en stress e incluso derivó en insomnio. Sin razón aparente para no ser feliz, dediqué esas horas de la noche que no podía dormir a psicoanalizarme. Aunque fueron momentos duros, llegué a varias conclusiones que harían que el rumbo de mi vida cambiara por completo.

Hubo datos esclarecedores  y curiosos. Llegué a echar cuentas  del tiempo que pasaría metido en el metro sin ver la luz, si no cambiaba de puesto de trabajo. Con una simple fórmula, 1 hora de ida y otra de vuelta a casa, son 10 horas a la semana, por 50 semanas de trabajo al año y cerca de 40 años que me quedaban hasta jubilarme… La suma total de horas resultaban cerca de 3 años y algún día, con todas sus horas, minutos y segundos  metido en una cápsula metálica sin ver la luz, algo que me pareció una condena …y un precio muy alto a pagar por mantener cierto estilo de vida.

Y es que me había pasado años buscando algo para lo que yo no estaba hecho. Pasar 10/12 horas delante de una pantalla, viendo como pasaban los días, meses y años esperando a una jubilación que quizá, posiblemente más tarde, por los azares de la vida,…no podría disfrutar.

Los mejores y más productivos años de mi vida se los estaba regalando a una organización y… yo no era su fundador. Fue entonces cuando me di cuenta que ese mismo esfuerzo dedicado a un proyecto personal debería reportar, como mínimo algo más de  satisfacción y felicidad.

Así que me puse manos a la obra, de nuevo en busca de la ansiada “felicidad”. Desde ese mismo momento, empecé a recuperar horas de sueño y a producir  “como Dios manda” en horarios  diurnos.

Sabía que si quería emprender un nuevo camino personal, tendría que renunciar a ciertos beneficios adquiridos con el tiempo, como es la estabilidad laboral, un sueldo respetable, una cesta de navidad de las que tiene que llevar entre 2, un bono anual,…etc.

Renunciar a todo eso por  “cumplir un sueño” podría ser que no mereciera la pena, o no, pero sólo había una manera de saberlo…

Tocaba pasar a la acción, así que, puestos  a dejarlo todo, traté de atar algunos cabos para garantizarme de nuevo una vuelta a ese estado de letargo infeliz con garantías salariales y laborales, si mis planes fracasaban.

 

Eso puede ser interesante para mucha gente. ¿Cómo hiciste para salir de la empresa “de buenas”?

Hablé con mis superiores, les expuse mi caso y sin escuchar sus recomendaciones, (era consciente que sería mi primera prueba a superar), (también sospechaba que ellos tampoco me escuchaban como parecían simular sus poses), así que con una conversación en tablas,  me ceñí y me aferré a una de las formas legales posibles para dejar de trabajar un tiempo en una organización.  “La excedencia”. Solicité una excedencia laboral por 2 años, tiempo que creía suficiente para encarar mi nuevo proyecto y ver si merecía la pena perseguirlo hasta el final de mis días, o si por el contrario, me encontraría mucho mejor situado en mi habitual puesto de informático en el frenético y atacado mundo de la bolsa.

No me tembló el pulso al firmar el documento. Mi rubrica era la antesala de un mundo desconocido de aventuras, viajes y sueños  que no hubiera podido cumplir en la silla de ningún despacho.

A penas una hora después de firmar, ya me había comprado un billete a Australia, un saco de dormir y un Lonely Planet de Australia e Indonesia.

El mundo del emprendedor lleva implícito tropezar para seguir adelante ¿Qué te planteas cada vez que inicias un nuevo proyecto?

Bueno, ¡el mundo del emprendedor lleva implícito muchas cosas!

Desde mi punto de vista, el emprendedor debe serlo por una cuestión de necesidad vital. Uno emprende porque se lo pide el cuerpo y no debe hacerlo porque sea la única alternativa que le ofrezca el mercado laboral para desarrollarse profesionalmente, aunque por desgracia  ocurre en multitud de casos. Uno emprende y lleva  a cabo ideas con mayor o menor éxito arrastrado por una fuerza interior y una intuición que nubla todos los criterios de lo convencional, el costumbrismo y el inmovilismo al que nos invitan a practicar desde que empezamos a tener conciencia y nos educan desde bien pequeños.

En tu pregunta hablas de “fracaso”. Los emprendedores que no llegan a cumplir su sueño tras lanzar al mercado una idea no fracasan, y sus proyectos tampoco. De cada proyecto hay que saber extraer los beneficios y rentabilidades, que en muchas ocasiones no se traducen en montantes económicos. La experiencia acumulada, el aprender de los errores cometidos, de las decisiones bien tomadas, conocer un mercado, un sector, un nicho, conocerse mejor a si mismo en la faceta de emprendedor, …etc, son lecciones que no pueden enseñártelas en ninguna universidad del mundo.

Así que después  de cada experiencia, de cada proyecto, habiendo o no alcanzado los objetivos económicos marcados, me encuentro con un nuevo arsenal de armas y herramientas de mercado que dispondré para el siguiente proyecto,… eso si,…. cuando llegue el momento indicado.

 

Desde que hemos comenzado a charlar no has dejado de sonreír, ¿con actitud positiva se pueden conseguir muchas más cosas verdad?

Jaaa,jaaa, pues bueno, supongo que eso va en el carácter. A veces uno no puede remediar ser de una manera u otra, pero si algo he aprendido con el tiempo, es que ir por  la vida con cara de sharpei y buscando conflictos, te lleva a un estado de cabreo permanente que te nubla la vista y los sentidos.

La vida es un paseo y con actitud positiva se pasea más tiempo, más ligero y se disfruta más del camino.

 

Todavía no hemos hablado de tu verdadera pasión. Sin duda, es el Surf,  ¿qué sientes cada vez que te subes a la tabla?

Bien, pues el surf, pueden ser muchas cosas, hay quien lo llama forma de vida, para otros es solo un estereotipo, para otros un deporte, para otros un trabajo,… pero en mi caso, que lo vivo muy intensamente pese a vivir en Madrid, (creo que no por mucho tiempo más),   el surf es una forma de expresarme y de sentirme libre.

No es sólo el momento de deslizarte sobre las olas lo que engancha. Es todo lo que lo rodea y la actitud personal que debes mantener para practicar esta disciplina.

El estar en contacto con las fuerzas de la naturaleza,  su práctica habitual,  te devuelve esa parte de animales que somos y que la modernidad y nuestro ritmo de vida, hace que te olvides de ella.

El surf te hace libre, aunque acabes preso de las olas!

 

¿Qué les dirías a esas personas que tienen sueños por cumplir pero que se sienten incapaces de conseguirlos?

¡Qué les voy a decir yo! ¡Si a mí aun me quedan unos cuantos por cumplir!

No puedo dar muchos consejos, hay muchas vidas y cada una es un complejo puzzle de situaciones personales, familiares o profesionales, pero la clave para sentirte bien contigo mismo es hacer lo que te dicta el corazón. El instinto es muy importante y en ocasiones, en contra de lo que dicte la norma, hay que escucharlo y revelarse.

Sobre todo, si piensas que  estás viviendo la vida de otro. Que estás viviendo una vida que no te corresponde. Que además puedes evitarlo y que no te hace feliz. Y, lo que es aún peor, que esa infelicidad empieza a afectar a tu vida personal o familiar. Entonces, amigo, si tienes un sueño que cumplir, ….¡cambia de vida!, es hora de arriesgarlo todo por un sueño, ¡la recompensa en forma de felicidad está a la vuelta de la esquina!

 

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