Rocío Lindo, una montaña rusa para alcanzar un sueño

Rocío Lindo, una montaña rusa para alcanzar un sueño

Esta semana contamos en el blog con Rocío Lindo, una soñadora que no ha tenido una historia fácil. Rocío es una gran bailarina, fundadora de la empresa Osteodanza que se ha caído y se ha levantado muchas veces y desde muy joven. Siempre con un objetivo, descubrir su pasión y sentirse feliz con lo que estaba haciendo.
Rocío es una luchadora incansable que muy generosamente ha compartido con nosotros su montaña rusa particular.Su ejemplo, constancia e ilusión está llenando de vida a todos sus alumnos y amigos.
Una entrevista que os va a motivar a moveros en pos de vuestros sueños.

Hola Rocío, tu formación inicial fue la danza clásica, ¿qué puedes contarnos de esa gran experiencia?

Comencé a estudiar ballet clásico a la edad de 9 años porque vi un programa en el que estaban bailando Romeo y Julieta. Estaba interpretado por Margot Fonteyn y Rudolf Nureyev y le dije a mi madre que era lo que yo quería hacer, por parte de mi madre hubo mucha resistencia al principio y mi hermana la convenció. Comencé en una escuela de Alcorcón en el Parque de Lisboa. El primer día que empecé, el profesor le dijo a mi madre que era una maravilla y desde este momento mi madre no dejó de apoyarme, fueron años en los que combinaba el cole y la danza, a los 10 años llegó un nuevo profesor a esta escuela y este profesor también opinó que tenía cualidades para bailar y con él tuve una formación muy intensa combinaba los estudios en el Conservatorio de Madrid y en la Acadèmie de Danse Classique Princesse Grace (Mónaco), 7 años de estudios en Madrid y 4 años en Francia. Trabajé mucho, con grandes deseos de convertir mi sueño en realidad: ser una gran bailarina, pero a medida que me implicaba cada vez un poco más en mi aprendizaje (dejé de estudiar para dedicarme exclusivamente a la danza), comencé a recibir por parte de mi profesor muchos maltratos psicológicos, pues él me decía que no tenia cabeza, que solo tenía físico, que era vaga y que nunca llegaría absolutamente a nada. Fueron años duros pues conseguí creer que lo que este hombre decía era real, pues emocionalmente estaba enganchada a este personaje, le quería y nunca puse en duda lo que él decía sobre mí. Un día no pude soportar más esta situación y me escapé y me fui a audicionar para conseguir un trabajo como bailarina. En Alemania tuve la oportunidad de convertir mi sueño en realidad.

_F9C1620_pequeña

 

¿Cómo fueron tus inicios profesionales en ese mundo? ¿Con qué dificultades te encontraste?

Cuando llegué a Mainz (Alemania) lo hice llena de ilusión con mi primer contrato, pues todo lo que me había negado mi profesor lo conseguí por mí misma, fue duro pues aunque sabía un poco de alemán el país es muy diferente a España. Nada más llegar me puse mala pues tuve una ciática que no me remitía. En el teatro hubo momentos buenos y momentos no tan buenos, era la más joven de esa compañía y algunos compañeros intentaron ayudarme pues me sentía con muchas dificultades para poder bailar como me hubiera gustado, en mi cabeza siempre estaba presente que no era capaz, me sentía muy insegura y con lo que la responsabilidad de estar a la altura y agradecer que me habían contratado ,sentía mucha tensión y no fui capaz de demostrar cuánto había trabajado, el esfuerzo que había hecho el año anterior ni tampoco pude expresar la ilusión que me hacía bailar Romeo y Julieta.

La primera bailarina de la compañía, amante del director hacía todo lo posible por vigilarme, buscaba la manera de no ayudarme sino de poner en evidencia mis errores, fui consiguiendo bloquearme tanto física como psicológicamente, cada vez me sentía más incómoda, siempre amenazada y avergonzada por no ser capaz. Comencé a comer de manera extraña, a consecuencia de mi stress, no comía comida, solo chocolate y me di cuenta que algo me estaba pasando.

¿Qué hiciste entonces?

Gracias a una vecina de apartamento de origen italiano me apunté a clases de alemán para extranjeros y este fue un cambio en mi vida conocí gente que nada tenía que ver con la danza y descubrí que existía un mundo mas allá de la misma. Estos amigos me dieron fuerzas para darme cuenta que no estaba bien y que podía crecer tanto a nivel personal como profesional. Con mucho dolor decidí volver a Madrid porque sabía que algo me pasaba, renuncié al contrato porque no me gustaba sentir que era un estorbo y oír al director que se había equivocado al elegirme.

En Madrid estaba el Naturopata y Fisioterapeuta que había tenido en mis años de estudiante de danza, así como mi primer amor. Durante el tiempo que estuve en Alemania me escribía cartas y me telefoneaba, descubrí que nos queríamos. Estaba dispuesta a empezar algo bonito cuando volviera a Madrid y esa ilusión fue la que me movió a regresar, le quería mucho pero desgraciadamente la noche que yo volvía  a España él fallecía en un accidente de moto.

Durante mucho tiempo sentí tanto dolor que me fue imposible volver a bailar, me sentía sin cabeza y muy vieja con solo 22 años. Durante un año más tomé clases de danza pero sin saber para qué. Mi ilusión por bailar había desaparecido y pensé que tenía que estudiar algo ya que no era válida como bailarina, comencé estudiando un curso de monitora de Educación Física.

A pesar de todo, reencaminaste tu carrera profesional ¿qué es lo sentiste en esa nueva etapa?

En esta etapa decidí que quería parar de bailar y descubrir qué me pasaba para no poder hacerlo. Quería, en algún momento, enseñar diferente a como a mí me habían enseñado y sobre todo que la danza sirviera como un recurso terapéutico. No tenía ni idea de por dónde tenía que ir. Estudié un curso de un año de Quiromasaje Terapéutico fue importante para mí porque aprendí que el cuerpo, la emoción y la mente estaban unidas. De modo que seguí aprendiendo y por tres años estudié osteopatía mientras que trabajaba como Quiromasajista y enseñaba en clase privada a una niña con un problema neurológico. Aunque seguí aprendiendo y trabajando en el mundo de la osteopatía y el quiromasaje, mis deseos eran volver a la danza. Era mi sueño más profundo y a la vez lo que más me costaba, pues mis dolores físicos y emocionales eran grandes y seguía buscando algo que me hiciera lanzarme. Estudié Psicomotricidad Educativa, Reeducativa y Terapéutica. Esta formación duro 2 años y fueron los dos años más importantes de mi vida y me hizo entender por fin por qué yo no había podido bailar como era mi sueño y mi deseo.

P1090608_pequeña

¿Cómo llegas finalmente a encontrar tu pasión?

Fue entonces cuando entendí que yo no era la única bailarina ni la única persona que tenía bloqueo físico y emocional, en estas clases comencé a bailar desde la libertad de movimiento y me di cuenta que era capaz de bailar y de enseñar. Gracias a esta formación encontré un trabajo como Psicomotricista y profesora de danza en un centro con niños de 60 -80 años y más…..Descubrí mi pasión y me di cuenta que enseñar a moverse a las personas me hacía sentirme féliz. Combinaba la enseñanza con coreografías, conferencias para el bienestar  de la salud de estos alumnos. Para mí, estas clases se convirtieron en algo realmente importante en mi vida. Al fin de este proyecto estuve preparada para buscar trabajo como profesora de danza ayudada por un profesor que me dio el último empujón, Luis Dorrego. Por fin he conseguido que la danza sirva más allá del mundo del espectáculo, he aprendido a respetar el espacio y el tiempo de mis alumnos y a no enseñar técnica si no es el momento para aprender.

¿Qué sientes ahora que has alcanzado tu sueño?

Me siento agradecida por todos los obstáculos que he tenido en la vida, a veces con miedo porque no sé si voy a tener población que quiera estar en mis clases. Me encuentro cada día más serena y una mujer tremendamente real que tiene una vida real en la que siguen existiendo obstáculos y oportunidades de seguir aprendiendo. Cuando imaginaba mi sueño siempre lo veía como en un cuento. Tendría un centro divino, en un barrio divino, con una situación económica buenísima y he descubierto que tengo mi sueño cumplido y que de nuevo soy un aprendiz a todos los niveles. He vuelto a bailar, estudio danza contemporánea, estoy aprendiendo a ser autónoma en mi trabajo y estoy aprendiendo a dirigir mi vida.

Cuando cumples tus sueños te sientes agradecida a la vida, con mucha energía, con miedo, pero es un miedo que te empuja a continuar y la sensación de que ya no hay vuelta atrás. Cuando cumples tus sueños quieres seguir trabajando para mejorar este sueño y sobre todo abierta al mundo, pues sientes el deseo de  contar al mundo lo que he conseguido y esta apertura te lleva a conocer gente que necesita ayuda y a la vez te ayuda a ti.

 

pequeña

 

Si te ha gustado esto, compártelo con el mundo:

Leave a reply

captcha
Required fields are marked (*)

TOP
Follow

Para tu comodidad, recibe nuestros nuevos artículos en tu correo.