Noelia Jimenez, una periodista de raza que no se cansa de cumplir sueños

Noelia Jimenez, una periodista de raza que no se cansa de cumplir sueños

Noelia Jimenez es periodista y trabaja en la cadena de Televisión “La Sexta”. Ha escrito dos libros, es crítica taurina y recientemente ha lanzado su propia revista digital La Sierra con Estilo.  ¡No para de cumplir sueños!

Tras hablar con ella nos damos cuenta de que todo eso es posible gracias a la constancia y al Amor que le pone a los proyectos en los que trabaja.

Durante la entrevista, Noelia nos da una lección importante: “Para cumplir sueños tienes que apoyarte en muchas personas. Y es muy importante agradecerles esas colaboraciones o apoyos que te llevan a disfrutar de tu pasión”.

Esperamos que os guste mucho, porque tiene mucha miga y mucha fuerza.

Noelia, vamos a ser directos ¿Cuándo nace tu pasión por el periodismo?

Sinceramente, no recuerdo cuándo empecé a querer ser periodista. Sé que de pequeña he querido ser de todo, desde cirujana hasta abogada, pasando por bailarina y cantante. Pero no recuerdo haber querido dedicarme a la escritura hasta que llegó el instituto, aunque desde pequeña he leído mucho y también he escrito historietas que casi nunca terminaba.

Mi primo dice que cuando vi “Me gustan los líos“, de Julia Roberts y Nick Nolte, empecé a hablar de ser periodista. Supongo que lo dice por picarme, pero casi por esa misma fecha sí recuerdo un ejercicio de Latín en el que teníamos que escribir un artículo con una expresión latina y encajarla en la actualidad. ¡Me encantó!

¿Qué obstáculos internos y externos te encontraste para seguir ese camino hasta llegar a fundar y dirigir tu propia revista?

Desde que me planteé ser periodista lo tuve bastante claro y solo me asaltaba una duda: si no sería mejor estudiar Derecho. Ahí estaba mi principal obstáculo, el externo: mi padre no veía con buenos ojos que fuera periodista y trató de convencerme para que estudiase Derecho y después preparase oposiciones a notaría. Ahora lo recuerdo muy a menudo y pienso que quizá hoy viviría con más desahogo, pero dudo que fuera mucho más feliz (entre otras cosas porque, casi seguro, no habría conocido al que hoy es mi marido, con el que comparto profesión, porque es fotógrafo.

Tomada la decisión, echo la vista atrás y cuento… ¡16 años metida en esto! No te voy a decir que ha sido fácil, pero tampoco es cuestión de dramatizar: la carrera no es de las más complicadas y la profesión, aunque dura, te permite conocer a mucha gente distinta y ser testigo y voz de historias emocionantes.

Tengo que reconocer que sentí que había cumplido mi sueño muchas veces, pero la sensación duraba poco: publicar en un medio que considerabas inalcanzable, entrevistar a alguien a quien admiras, recibir una oferta de trabajo para un puesto mejor que el que tienes, publicar un libro… Pero, como os digo, en cuanto lo conseguía sentía que necesitaba más, que hacer otra vez lo mismo muchas veces no me llenaba. Y quizá por eso me lancé a crear mi propia revista.

Decir “mi revista” suena grandilocuente, pero en realidad “La Sierra con Estilo” es un proyecto común en el que hay muchos y muy buenos profesionales y amigos dando lo mejor de sí: Estefanía, Victoria, Aurora, Irene, Elena, Alicia, Hugo, Alberto, Pablo, Rosa, José Antonio, Ana, Elena, José… y mi marido y compañero de viaje, de trabajo y de aventuras, Javier Arroyo. Sin él ninguno de estos sueños habría sido posible.

¿Y sabes por qué ha sido fundamental tener a mi lado a un compañero? Porque el mundo del periodismo quema mucho. Porque en según qué redacciones vives momentos muy tensos. Porque es una vida muy absorbente. Porque se trabaja mucho y se cobra poco (sí: los grandes sueldos son solo para los elegidos y trabajar en la tele, a no ser que seas presentadora, no tiene ningún glamour, créeme). Porque no existen los horarios (llevo tres años trabajando todos los fines de semana, ¡imagínate!). Y todo eso sin una persona al lado que te comprenda y te ayude es insufrible.

No sabes las veces que he querido tirar la toalla. Enviar mi CV a cualquier centro comercial y tener un horario más o menos fijo y un trabajo sin complicaciones. Pero no sé si nunca he tenido el suficiente valor para hacerlo o al revés, he tenido mucho valor para seguir aguantando en esto. Sea como fuere, hoy estoy aquí hablándote de sueños cumplidos… y creo que el secreto consiste en no cansarse de soñar… aunque a veces te despiertes de golpe.

En tu primer libro mezclas dos de tus pasiones: escribir y el mundo de los toros, ¿qué sentiste cuando estabas inmersa en dicho proyecto?

“Tinta y oro” ha sido uno de mis grandes sueños cumplidos. Supongo que me hice periodista porque en realidad quería ser escritora y para eso no se estudia. Y por eso tener la oportunidad de publicar un libro era para mí mucho más que un sueño: ¡una de las ilusiones de mi vida!

Cuando estaba escribiéndolo sentía una mezcla de muchas emociones: la incertidumbre de la primera vez, los nervios del qué dirán, las dudas del seré capaz, la ilusión de la presentación… ¡No sabes las veces que iba hablando sola por la calle pensando qué iba a decir para que no se me olvidase nada! De hecho el capítulo de agradecimientos tuve que recortarlo (mucho) porque, en mi afán por no dejarme a nadie atrás… ¡había escrito seis páginas!

El día antes de la presentación, cuando me llamó Cristina Saavedra (que iba a ejercer de madrina) para preparar el acto, le dije: “¿Sabes? Mañana, cuando presente el libro, ya me puedo morir tranquila“. Y en verdad lo sentía. Sentía que había cumplido mi gran sueño, y no podía ser más feliz teniendo conmigo a mi madre, a mi hermano, a mi abuelo, a mis tíos, mis primos, mis amigos, mis compañeros de trabajo, figurones del toreo como César Rincón, Juan Mora, Uceda Leal, Miguel Abellán, El Fundi… Aún hoy me emociono cuando lo recuerdo.

¿Encuentras muchas personas de las que entrevistas o publicas un reportaje que están cumpliendo sus sueños?

Encuentro muchas, muchas personas que están cumpliendo sus sueños. Personas que cuando ven cerrada una puerta buscan una ventana para abrirla. Gente que no se resigna al “no” y busca un “sí” debajo de las piedras. Y no te voy a engañar: también encuentro muchas otras personas que lo intentan, lo intentan, lo vuelven a intentar… y no lo consiguen. No me preguntes qué diferencia a unos de otros porque no lo sé. Tampoco sé si hay más de los primeros o de los segundos. Solo sé que hay que intentarlo.

¿Cuesta estar ahí arriba y seguir soñando por mantenerte fiel a tus valores y principios?

Levantarte cada mañana no es fácil. Ir a trabajar doce horas diarias por un sueldo menor que el que cobraba hace cinco años no es fácil. Tener que seguir trabajando cuando abres la puerta de casa para sacar adelante tus proyectos no es fácil. Llegar a fin de mes haciendo piruetas porque este mes no te han llamado para colaborar en tal o cual revista no es fácil. Dar cinco presupuestos de comunicación y que no te acepten ninguno no es fácil. ¿Pero qué haces? ¿Rendirte? ¿Meterte en la cama y esperar a que pase la tormenta? No, aunque solo sea porque no sabes si hoy, precisamente hoy que no te ha dado tiempo a lavarte el pelo, llevas los labios sin pintar y te has puesto los vaqueros más viejos, va a sonar el teléfono con la llamada que esperas.

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