Gustavo Manzano. Desprenderse de lo innecesario.

Gustavo Manzano. Desprenderse de lo innecesario.

Gustavo Manzano es un tío con 2 huevos bien puestos. Ganaba una pasta con su empresa pero se dio cuenta de que no era feliz. Lo vendió todo y se dedicó a  la pintura. Ahora es más feliz que antes.

No necesita que añadamos más a su presentación, salvo un enlace a su página, donde podéis  ver sus obras. Aquí está su entrevista.

Gustavo, cuéntanos, ¿de dónde te viene esa pasión por la pintura? ¿Cómo hiciste para dedicarte profesionalmente a ello?

Pues mira, desde niño siempre andaba con dibujitos por aquí y por allá. Ni te cuento la de veces que me obligaban los profesores a traer alcohol de casa para limpiar los pupitres ¡jajaja! No quedaba un centímetro libre de tinta. Lo lógico hubiera sido estudiar bellas artes, digo yo, pero ya sabes como son los padres… Se ponían bizcos de pensar que su hijo acabaría muerto de hambre haciendo caricaturas malas en la plaza mayor al turista de turno.

Así que como yo también era un poco pedorro pues estudié ingeniería industrial, ¡¡toooomaaa!!! Según mi madre, siempre me había gustado abrir los cacharros y arreglarlos… Mentira cochina… Efectivamente los abría, pero de ahí a arreglarlos hay un trecho.

El caso es que me tiré casi 5 años en la dichosa carrera, que para colmo ni la acabé. No hay nada en mi vida de lo que más me arrepiente. Recuerdo esa etapa como gris y triste. Pero bueno, era un crío y supongo que es así como se aprende en la vida, o eso dicen…

Paralelamente, al final de la carrera empecé a introducirme en todo lo relacionado con el diseño asistido por ordenador así como a la animación 3D. Con los años acabé teniendo mi propia empresa, TresDemonios SL, dedicada al grafismo y postproducción para publicidad y cine. Muchos años de muchísimo trabajo y de muuuuucho estres!!!!!  Económicamente me iba bastante bien, la verdad, y desde el punto de vista creativo era muy interesante y hasta artístico si me apuras. Pero toda la industria que lo rodeaba hacía que al final fuese una actividad, créeme, bastante difícil de manejar. Muchas prisas, mucho creativo sopla P… que intentaba ganarse el sueldo con aportaciones ridículas y que lo único que hacía era entorpecer y retrasar el proyecto… Me empiezo a estresar sólo de recordarlooo, ¡jajajajaja! me pongo de mala lecheeeee :-)

Bueno el caso es que poco a poco de mi mente se iba apoderando una idea: “y si mando todo a la mierda y me dedico a pintar?” Estuve unos cuantos años con la idea, que iba y venía… Hasta que un día de repente y sin saber muy bien el porqué dije: “¡¡¡¡hasta aquí!!!!” (el funcionamiento del cerebro es un misterio, y supongo que el mío tendrá un plus :-)  )

Como el cambio era muy brusco decidí que tenía que hacerlo de forma gradual pero drásticamente a la vez.

Empecé un viaje sin fecha de regreso por centroamerica, que duró (medio año) hasta que consideré que estaba preparado para empezar mi nueva vida. Y aquí me hallo, dedicándome plenamente a la pintura, sobreviviendo, la verdad, ya que es un mundo difícil y más en los tiempos en los que estamos pero más feliz que una perdiz :-) Trabajo mucho y muchas horas pero siento, por lo menos por ahora, que lo realmente importante es dejarse llevar por el corazón y hacer en la vida lo que realmente a uno le apasiona. Lo demás es secundario…

Cuéntanos un poco más sobre cómo fue el proceso del cambio. ¿Qué crees que hizo que algo cambiase en ti para decidirte a dar el paso?

El cambio fue principalmente, más o menos, por lo que comentaba antes: el mundo de la publicidad es exageradamente estresante, te va absorbiendo el cerebro literalmente. Toda la actividad la desarrollaba en un entorno muy técnico con programas informáticos que requería que siempre tuvieses que estar actualizado, ya que si no lo hacías te quedabas obsoleto muy rápido. En el momento de mi decisión tenía 44 años y no me veía con 50 años lidiando con cada vez más complicados programas de animación. Tampoco me veía sentado el día entero e interminables noches delante del monitor del ordenador. En esa época, tenía el estudio en una especie de sótano y siempre tenía la sensación de que el mundo avanzaba fuera de la cueva (como llamaba a mi estudio) y yo quedaba inmerso como en una especie de burbuja donde no pasaba nada, y fuera todo avanzaba. Económicamente me iba bastante bien, pero ese es otro factor en el que no me sentía tranquilo tampoco, pues entras en una dinámica absurda de “necesito ganar más para gastar más”.

Cuando emprendí el viaje vendí o regalé absolutamente todo, o casi todo. Me quedé prácticamente con lo que tenía en la mochila y poco más. Descubrí que algunas cosas no las había ni estrenado, que me había gastado a lo largo de unos cuantos años un dineral en chorradas que realmente no necesitaba. ¡Que libertad desprenderse de lo innecesario!

¿Cómo crees que sería tu vida si no hubieses hecho ese cambio?

Supongo que seguiría trabajando mucho (aunque ahora con la crisis no lo tengo tan claro :-) No creo que hubiese experimentado muchos cambios, seguiría quejándome de los ordenadores y de lo mucho que fallan…

Hablas de que pasaste de andar sobrado económicamente a sobrevivir. ¿Cómo se lleva eso?

Me he desprendido de lo innecesario. La vida es más sencilla de lo que parece pero cuando estamos en la gigantesca maquinaría no nos damos cuenta. Hombre no digo que no me guste el dinero, tengo una casa alquilada que me da lo justito para poder vivir. Lo único que echo de menos es poder viajar como hacía antes, que aunque vayas en un plan más humilde, ya solo el billete de avión cuesta una pasta.

¿Se podría decir que ahora eres feliz?

Se podría decir que ahora soy más feliz que antes… no creo en la felicidad absoluta, creo que sólo son completamente felices los tontos y los sabios y yo no me considero ninguno de ellos :-)

Para terminar, Gustavo, me gustaría saber una cosa. Cuando estabas trabajando y te sentías estresado ¿eras capaz de visualizar esa sensación que tienes ahora de que “todo encaja”?

No. Tenía la sensación de estar en un tren en marcha con las puertas cerradas del que era imposible bajarse. Casi no tenía tiempo a analizar el porqué de las cosas y el porqué de esa sensación de que algo no iba bien, de que algo no me cuadraba.

Gracias Gustavo, un placer :-)

El placer ha sido mio

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