Frank Gallardo. De ingeniero a peluquero TOP

Frank Gallardo. De ingeniero a peluquero TOP

La historia de Frank Gallardo es sorprendente. Estudió para ser ingeniero industrial, pero cuando llevaba varios años ejerciendo, la peluquería se cruzó en su camino. Descubrió que le hacía sentir mejor que el trabajo de ingeniero. Lo dejó todo y comenzó a formarse para ser un gran peluquero y un gran profesor de aquellos que quisieran aprender la profesión. Y lo consiguió. Frank es uno de los grandes. Sólo hay que ponerse en sus manos para darse cuenta de que tiene un talento natural para ello.

Ha sido valiente y lo ha explotado. Franck está en su Elemento, como dice Ken Robinson. Y se siente tremendamente satisfecho.

Hoy nos cuenta su historia que nos deja clara una cosa: puedes tener un gran talento, pero si no lo trabajas, se pudre.

Frank, tu vida no es para nada lo que esperabas que fuese cuando tenías 20 años ¿verdad? Cuéntanos tu historia. ¿Cómo llegas hasta donde estás ahora?

Es una larga historia, pero voy a tratar de resumirla todo lo que pueda. Digamos que divido el camino hacia mi pasión en 3 etapas.A esta primera etapa del camino, la voy a llamar LA BUSQUEDA DE LA FELICIDAD. Desde la infancia me ha llamado siempre mucho la atención todo lo relacionado con las manualidades y el dibujo técnico.

Estudie en el instituto de educación de Secundaria El Valle en Jaén, donde curse nivel profesional o FP2 de operador de máquinas y herramientas. Más tarde, empecé a trabajar en diferentes subcontratas de la multinacional Valeo. Mi objetivo era el trabajar dicha multinacional, hasta que un día, hice unas pruebas y quede seleccionado. Fui contratado entonces y comencé a trabajar a turnos. Quería seguir creciendo y probé  un examen de acceso de un nivel superior para poder desempeñar la carrera de Ingeniería Industrial.

Unos años más tarde, acabé de cursar mis estudios y me destinaron al departamento de utillaje de la empresa, donde desempeñaba el trabajo de diseño gráfico con Autocad. Había conseguido llegar a trabajar haciendo una de las pasiones de mi infancia.

Mi pareja tenía un salón de peluquería en el que trabajaba todos los días. Como yo tenía mucho tiempo libre, decidí ayudarla en el salón.

Al principio estuve desempeñando el puesto de champuñier, que es la persona que lava el pelo a los clientes. Fue pasando el tiempo y me fui animando a teñir y  a hacer labores de ayudante del peluquero.

La profesión comenzó a generarme cierta inquietud y cada vez me atraía más. Por aquel entonces, el trabajo en Valeo no me motivaba nada. Pero la peluquería me hacía sentir una persona realizada. Ahí fue cuando descubrí que mi gran satisfacción era crear belleza humana :-)

¿Cómo fue el proceso de dejar el trabajo de ingeniero para dedicarte a la peluquería? Imagino que mucha gente te diría que estabas loco. ¿Cómo te sentiste?

Como la cosa va de etapas, a esa etapa de mi vida la podemos llamar EL CAMBIO.

Las cosas con mi pareja no iban muy bien y decidimos divorciarnos. Como es lógico, no podía seguir trabajando en su salón. Pero ya tenía el virus de la peluquería en mis venas. Me planteé seriamente si seguir con mi trabajo en Valeo o dejarlo y dedicarme al mundo de la peluquería. En ese tiempo de incertidumbre una amiga me aconsejó que me planteara estudiar en la academia Rizos y así poder formarme y continuar con lo que realmente me satisfacía.Como demuestran las fotos, decidí dejarlo y hacer lo que más me gustaba. En definitiva, seguí mi Corazón.

Pedí una excedencia en mi trabajo de cinco años. Si las cosas no iban bien, podría volver a lo que hacía antes. Entré en la Academia de Rizo´s y me volqué a tope con el oficio. Tuve la oportunidad de formar parte de la plantilla de la compañía, por lo que pude vivir con Fuerza esa motivación retraída por el otro trabajo.

Empecé trabajando en uno de sus salones, adquiriendo los conocimientos oportunos para, en un futuro, dedicarme a la enseñanza. Quería transmitir a los alumnos de la escuela la pasión con la que tienen que desempeñar el oficio.

Un día viste a Llongueras cortando el pelo en una convención y dijiste: Yo quiero hacer lo que hace este tío. Acabaste en el Royal Albert Hall de Londres exponiendo tu trabajo y el de tus compañeros David Sánchez y Manuel Rodríguez. Llongueras y todos los importantes estaban allí y pudieron observar tu trabajo. ¿Eso fue algo que llegó a ti o lo buscaste? O dicho de otra forma, ¿destino o esfuerzo propio? ¿o una mezcla de ambas?

Seguimos con las etapas. Jaja! A esta la podemos llamar LA RECOMPENSA, porque reconocieron mi esfuerzo y trabajo…

Si te soy franco, no pensé en ello. Todo me vino como rodado. Recuerdo que era un jueves cuando me comunicaron que, gracias a un premio ganado en un certamen, iba a tener el privilegio de ir al Royal Albert Hall de Londres, acompañando a David Sánchez y a Manuel Rodriguez en su aventura.

Allí iban a estar los mejores del gremio. Una de mis grandes ilusiones era estar junto a ellos, así que estaba encantado :-) . Una vez allí, presentamos la colección de Rizos y estuvimos mano a mano contra los mejores. ¡Toda una experiencia que me va a costar olvidar.

En ese momento me di cuenta de que si te esfuerzas, hay recompensa.

¿Te imaginas cómo sería tu vida si no hubieses decidido dedicarte a la peluquería?

Realmente sería aburrida, frustrante, no me la imagino, la verdad. Así no me gustaría vivir. Yo Amo a mi profesión y no concibo vivir haciendo otra cosa.

Imagina que te digo que tengo un sueño por cumplir pero no hago más que ponerme excusas para no cumplirlo. ¿Qué me dirías?

Te animaría a que lo cumplieses y que luchases por ello. Pero  también te advertiría que no va ser fácil. Vas a encontrarte  constantemente con puzzles que tendrás que resolver para poder llegar al final.  Unos serán más difíciles y otros más fáciles, pero, al fin y al cabo, formarán parte del camino. No podrás evitarlos. Si los resuelves, llegarás a donde quieres. Si no los resuelves, te quedas por el camino.

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One comment

  1. Veronica 27 noviembre, 2013 at 7:59

    Muchas veces es difícil darnos cuenta cual es nuestra vocaciones e intentamos seguir caminos que, si bien nos pueden gustar, no es lo que realmente nos hace sentir felices y encontrar esa profesión puede llegar en cualquier momento de nuestra vida.

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