Ferrán Botifoll y el Sueño colectivo de una obra de teatro

Ferrán Botifoll y el Sueño colectivo de una obra de teatro

Hace poco llegó a nosotros una historia que nos llamó la Atención debido a su configuración poco usual: Un sueño colectivo. Un virus, como ellos lo llaman, que ha ido contagiando a todo aquel que lo ha conocido de cerca. Inclusive a nosotros, cuando conocimos su historia,

Se trata de una obra de teatro que ha visto recientemente la Luz en un Teatro de Madrid, más concretamente en “Teatro en Ceruleo“. Lo sorprendente de esta historia es cómo se va conformando poco a poco a medida que la gente se va uniendo al proyecto.

Siempre hemos creído que un grupo tiene muchas más fuerza que una sola persona. Y esto es un claro ejemplo de ello. Ferrán Botifoll, uno de los padres de todo esto, nos cuenta los detalles. Os sonará la cara de Ferrán porque ha participado en algunas de las series más famosas de la televisión: Al Salir de Clase, Hospital Central, Sin Tetas No Hay Paraiso,  Amar en Tiempos Revueltos y A Tortas con la Vida.

Por supuesto, ver la obra “No Soy Yo, Eres Tú” es un plan más que recomendable para aquellos que este fin de semana estéis en Madrid. Decid que vais de parte de cumplir suenos y os tratarán como a reyes :-D

Ferrán, 10 personas tienen un sueño y coinciden en la vida para ayudarse a cumplirlo. ¿Cómo surge todo?¿Cómo decidís poneros en marcha para llevarlo a cabo?

En realidad en este sueño han participado 10 personas de una forma plena y unas 20 más que han prestado su apoyo, cediendo un maletín, gestionando un pedido a una imprenta para que salga más barato, revisando los estatutos legales de la formación de la compañía… por eso en nuestra página web hablamos de “infección” del virus ATS.

El “virus” empezó cuando Marien, mi mujer, y yo leímos los textos de Ariel, ex vecino y amigo. Nos propusimos estrenar esos textos, pero nos faltaba una actriz, Mientras estábamos barajando nombres de actrices conocidas y lo suficientemente amigas como para embarcarse en el proyecto, Ana, una chica con la que coincidíamos en el parque paseando a nuestros respectivos perros, nos cuenta que es actriz, licenciada en la RESAD y que se muere de ganas de ejercer, porque esta trabajando en otra cosa. Le pasamos los textos y se “infectó”.

A partir de ahí, todas las necesidades que se presentaron, fueron resolviéndose con personas con las que habíamos coincidido en otros trabajos o que gente de nuestro círculo conocían. Todos los detalles de la historia están en nuestra web.

¿Cómo se va uniendo la gente al proyecto?

Formar una compañía de teatro no era el sueño de nadie, era el paso necesario para poder “montar” unos textos que nos gustaron hasta el extremo de perder miedos y vergüenzas y tirarse a la piscina. No somos un grupo de gente que tenía un mismo sueño a los que la vida les ha juntado para realizarlo, somos un grupo de gente que a medida que ha ido necesitando ha ido encontrando. A medida que el sueño necesitaba algo, la vida, la energía, la fe, la necesidad, la inconsciencia, nos ponía fácil el ir solucionándolo.

El mejor ejemplo es la última necesidad, una sala en la que representar. Uno de los miembros tiene una amiga que tiene una sala recién abierta, le mandamos los textos, ve un ensayo y ya estamos allí con nuestro primer espectáculo “No soy yo, eres tú” :-D

Es curioso cómo la vida os junta. ¿No es mucha “casualidad”? 

Casualidad, en este caso, es una forma simple de definir lo sucedido.

No sé lo suficiente como para poder decir que la casualidad no existe, pero la realización de este sueño no es casualidad, o en todo caso no puede separarse de la causalidad. Es decir, la ilusión de realizar el sueño ha tenido que ver con la capacidad de “contagiar” a otras personas y, como no se trataba de una causa egoísta ni interesada, al final nos hemos juntado un grupo de gente con sentires muy parecidos, tanto como para constituirnos en un grupo que pretende ser estable.
Podríamos decir que de un sueño modesto, nace un sueño grandioso: una compañía de teatro. De soñar con estrenar unos textos, hemos pasado a soñar con continuar encontrando textos para representar. De hecho estamos preparando, paralelamente a la explotación de nuestro primer espectáculo, unas lecturas dramatizadas de autores contemporáneos que nos sirvan para ir encontrando textos que nos permitan poner en pie futuros proyectos. Debo aclarar que una de las intenciones de la compañía es descubrir nuevos autores de teatro, dar “cancha” a gente con talento y que tiene problemas para poder representar sus textos. Así que, ya sabéis :-D

¿Crees que si las otras personas no hubiesen tenido el mismo sueño que tu, lo habrías cumplido?

Por todo lo explicado hasta ahora, creo que nuestro caso es un poco “raro”, quiero decir, el grupo de gente que forma ATS no tenía un sueño común. Ese sueño se ha ido formando a medida que las personas que forman la compañía iban llegando.

Ahora que has cumplido tu sueño, ¿qué crees que podría haberte alejado de llegar hasta él?

Interesante pregunta… El darme cuenta de que mi sueño no era tal sino… avaricia o codicia u orgullo, que no era ético. Por otro lado, el desánimo, la falta de fe, el no confiar, los problemas… son cosas que pueden alejarte de tus sueños. En nuestro caso, aunque todo eso ha faltado alguna vez, nunca ha sido colectivo, de manera que cuando alguien se sentía… incapaz, siempre había alguien que inoculaba una dosis de “virus”. Podría corregir, prematuramente, puesto que estamos en mitad de cumplir el gran sueño, que un sueño colectivo tiene la dificultad de encontrar personas para conseguirlo, pero la ventaja de que la energía colectiva no es la suma de la de todos, sino que se multiplica exponencialmente.

Ferrán ¿El camino o la meta?

Las dos cosas. Siempre he pensado, así me han educado, que ni el fin justifica los medios ni los medios justifican el fin.

Creo que uno debe marcarse una meta, pero si el llegar a ella no te permite disfrutar del camino, esa meta, ese fin, no merece la pena. No debemos permitir que, al alcanzar la meta, nos demos cuenta de que en el camino nos hemos dejado cosas importantes. Nacemos con una meta impuesta e irrenunciable, la muerte, por lo que podríamos llamar camino a la vida, al vivir. Por muchas otras metas que nos marquemos durante ese gran camino, por muchas metas intermedias que alcancemos, si nuestro caminar no ha sido honesto, al alcanzar la meta definitiva, nos veremos privados de llevarnos lo único que podemos transportar… una sonrisa de satisfacción.

Imagina que te digo que tengo un sueño, pero ves que no me animo a cumplirlo. ¿Qué me dirías?

Que los sueños son oportunidades, de crecer, de equivocarse y crecer más aún, y que como las oportunidades… los sueños no hay que dejarlos pasar. Son lo único que nos podemos llevar, ni los títulos, ni el dinero, ni las propiedades…

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