Esther Roche, 20 años en búsqueda de su pasión: el Coaching (2ª parte)

Esther Roche, 20 años en búsqueda de su pasión: el Coaching (2ª parte)

Como nos gustó tanto la entrevista que hicimos la semana pasada a Esther, hemos decidido hacer una segunda parte. Dicen que nunca son buenas, pero, como siempre hay excepciones. Y nosotros sabemos mucho de eso. En la primera parte de la entrevista, Esther, nos contó los pasos que ella tuvo que dar hasta conseguir su sueño. Esta semana, nos remata con una sesión de coaching “in situ” gratuita. Gente así es la que hace que uno se levante de la silla y se ponga a andar el camino que le lleva a sus sueños.

 

La semana pasada nos contaste que tardaste muchos años en decidirte a cumplir tu sueño, ¿crees que si hubieses dado el paso antes habrías sido más feliz?

Pese a la enorme dicha que sentí el día que le dije a mi jefa que me iba a cumplir mi sueño, no creo que el haberlo dado antes me hubiese proporcionado MÁS felicidad, sino que habría sido más temprana. También creo que habría sido más temerario por mi parte. Verás, no se trata de ser un “inconsciente” o de “tirarse sin paracaídas” por conseguir tu sueño. Al menos así lo veo yo, es mi interpretación. Creo que se trata, una vez estás totalmente seguro, de que ese algo es lo que da sentido a tu vida, ir a por ello, pero sin imprudencias. Creo que a veces transmito un poco esa imagen porque motivo a la gente a hacer lo que verdaderamente siempre han soñado, pero eso no significa que no debas tener en cuenta las circunstancias de las que, quieras o no, eres parte. Es decir, una cosa es ser valiente y echarle un par, y otra es ser irreflexivo y no tener en cuenta todo lo que te rodea, tu situación personal, económica, etc. y las cosas a las que estás dispuesto a renunciar, a las que puedes renunciar y a las que no. Por eso no me lancé antes y estuve trabajando hacia mi objetivo a la vez que trabajaba por cuenta ajena. Para ir preparando el terreno, abonarlo, crear las condiciones favorables sobre las cuales edificar tanto mi propia persona en primer lugar, como mi negocio después.

Hay que prepararse. Pero ojo, no debemos caer en la tentación de extender esa preparación hasta el punto de convertirla en la excusa idónea para no hacer nada nunca. Suele ocurrir mucho. Muchas personas se escudan tras esos miedos eternos a la inseguridad, al fracaso etc. mediante la preparación, la postergación, evitando en fin dar el paso decisivo y, cuando se quieren dar cuenta, se ven con 80 años y no han hecho nada porque no se sintieron nunca lo suficientemente “preparados”.

Creo que lo importante no es lanzarse, sino ser consciente de que se está preparado para lanzarse y hacerlo. Hay que eliminar muchos miedos e inseguridades antes. Miedos que nos imponemos nosotros mismos por nuestra forma unilateral de interpretar el mundo, porque nos enfocamos en el problema en lugar de en la solución. Vemos muchos fantasmas donde realmente no los hay, son nuestras excusas para no dar esos pequeños pasos que nos sacan de nuestra zona de confort y nos provocan inseguridad.

 

¿Por qué ayudar a la gente a lograr sus metas? ¿qué sientes cuando te sientas ante una nueva persona que cuenta contigo?

¡Porque es lo que realmente a mí me apasiona y porque me fascina lo capaz y lo extraordinario que es el ser humano!

La gente recibe mensajes motivadores que captan su atención a diario y mi objetivo es darle las herramientas para que sean capaces de interiorizar dichos mensajes y tomar conciencia de verdad de lo que para ellos significan. Esas tomas de conciencia son muy reveladoras, pueden provocar cambios extraordinarios en las personas. Es como ese click del que a veces hablamos, como una “iluminación” que nos hace ver el trasfondo de las cosas, o la misma cosa de otra forma. Decía Anaïs Nin que las cosas no son como son sino como somos nosotros. Y es totalmente cierto. Cada uno de nosotros tiene una interpretación del mundo que es única, y cuando aceptamos la posibilidad de que esa interpretación no es la única, ni la necesariamente correcta, comenzamos a abrirnos a nuevas opciones y nuevas interpretaciones. Así es como se encuentran soluciones a problemas aparentemente irresolubles.

Lo que siento ante una persona que cuenta conmigo para un proceso de Coaching, lo principal es un profundo respeto y apertura mental. Es muy posible que esta persona que tengo delante tenga una forma de ver el mundo totalmente opuesta a la mía, y mi intención no es cambiarla para que su interpretación sea más similar a la mía, sino respetarla y mantener una apertura mental que me permita hacer lo contrario: empatizar con él o ella de forma que pueda ver el mundo desde su punto de vista y así poder mostrarles su propio punto de vista, del que a veces no son conscientes. Es como si yo fuese un espejo que refleja cosas de ellos de las que antes no se habían dado cuenta. Algunas cosas son geniales y las potenciamos para impulsarles; y a veces son cosas que les limitan e intentamos eliminarlas. Respeto, empatía y conexión

 

Ambos pensamos que la felicidad no es un fin sino un medio para cumplir tus objetivos ¿cuántas personas te encuentras en tus sesiones de coaching que tienen esto claro? ¿Qué porcentaje de las personas que te visitan están dispuestas a hacer cambios en su vida para acercarse a sus sueños?

Coincidamos en esta idea no hace que ésta sea la correcta. De hecho, los filósofos y pensadores de todos los tiempos llevan siglos intentando descifrar el secreto de la felicidad, pero creo que nunca se va a llegar a un consenso precisamente porque la felicidad es un concepto que cada individuo ha de definir por sí mismo. Algunas personas  COINCIDEN en que la felicidad es el camino hacia un objetivo, otras piensan que la felicidad son los pequeños momentos de la vida y otras piensan que la felicidad es alcanzable. Yo pienso que es una mezcla de todas las anteriores, aunque con reservas.

Creo que, una vez hemos definido qué es para nosotros la felicidad o el éxito o la auto-realización – como cada uno quiera denominar este concepto –, a lo máximo que podemos aspirar, es a poner todos los medios a nuestra disposición para llegar lo más cerca posible. En ese trayecto yo he encontrado la felicidad… en un ámbito de mi vida o en dos o en tres. Pero la vida tiene muchas facetas, no se trata solamente de qué es lo más importante profesionalmente, o personalmente, sino que haya un equilibrio en todas las áreas que tienen una importancia máxima en su vida. Hay personas que al presentarles la herramienta de la Rueda de la Vida, que trata de esto precisamente, incluyen unas áreas como la salud, el deporte, la espiritualidad o la familia, además de otras muy típicas como la pareja, la independencia financiera, trayectoria profesional, etc. Si prestamos un exceso de atención a alguna de las áreas importantes de nuestra vida, solemos descuidar el resto y esto a la larga tiene consecuencias… no alcanzas esa felicidad.

Una persona que acude a un proceso de Coaching suele tener un perfil bastante definido: es una persona que desea cambiar algo en su vida, aunque no sabe cómo. Esto suele ser suficiente sobre todo cuando en la primera sesión les explicas que el proceso conlleva un gran esfuerzo, que conseguir aquello a lo que uno aspira es un proceso largo y tortuoso, que originará cambios siempre y cuando se comprometa con el proceso y se sienta 100% responsable del mismo. Pero muchas veces, ocurre como en esos mensajes de los que hablaba en tu anterior pregunta: los escuchas, en el momento tienen mucho sentido, pero si no los interiorizas, los asimilas de verdad, tomas conciencia de ellos, de nada sirven. La persona que acude a un proceso de Coaching necesita, primero, hacerlo voluntariamente, por sí misma y segundo adquirir un compromiso.

 

Tu día a día tiene que ver con pasiones, motivaciones, sueños, objetivos… Por lo tanto, puedes hablar con conocimiento de causa: ¿qué les une o qué les separa a estas palabras?

Toda persona tiene pasiones, motivaciones, sueños, aspiraciones. No quisiera entrar en una definición de cada uno de estos elementos, diferentes entre sí, pero sí creo que lo que tienen en común es la escala de valores de la persona. Es imposible que una persona se sienta motivada por algo por lo que no sienta pasión y a la vez es necesario que aquello por lo que se siente motivado se convierta en su aspiración u objetivo, meta, ilusión, sueño… como quieras llamarlo. La zona común de todos estos elementos que confluyen en el mismo individuo, en mi opinión, son los valores. Si eres capaz de alinear tus objetivos de acuerdo a tus valores, que a su vez son los que te mueven, son como las normas que guían tu vida – y que dicho sea de paso, son cambiantes a lo largo de nuestra existencia – lo que te impulsa, y además utilizas esos valores en consonancia con lo que te apasiona, entonces seguramente no desistirás en tu empeño de lograr tus objetivos nunca. Si, por el contrario, te embarcas en un proyecto, actividad u objetivo que no es coherente con tus valores, con el método más estupendo de gestión, los mejores asesores, etc., es posible que lo consigas, pero la pregunta es ¿te sentirás verdaderamente auto-realizado y pleno?

Creo que ese es el fallo de la mayoría de las personas que inician cualquier tipo de proyecto, no se preguntan antes si eso es verdaderamente lo que desean hacer. Solamente han analizado que esta podría ser la mejor salida, o que se puede ganar mucho dinero si se hace bien, o que es un negocio con poca competencia o que es una gran idea. Para mí, eso es empezar la casa por… bueno, no por el tejado, pero casi.

Así, esos mismos valores que deberían ser lo que une mi pasión, motivación y objetivo, son lo que a veces separan a esos elementos. Mi yo más profundo es impulsado por unos valores y mi objetivo por unos valores diferentes. Si triunfo, no será la mayor satisfacción de mi vida. Y si fracaso, seguramente lo achacaré a cualquier cosa menos a esta falta de coherencia entre valores y objetivos, simplemente porque no soy consciente de ello.

 

¿Qué les dirías a esas personas que tienen sueños por cumplir pero que se sienten incapaces de conseguirlos?

Que es imposible no conseguir algo que verdaderamente deseas. Pero claro, ese “verdaderamente deseas” es muy amplio.

Yo me refiero al autoconocimiento, a la apertura mental y al aprendizaje. Todos hemos conseguido alguna vez algo por nosotros mismos que deseábamos con todas nuestras fuerzas. Pero no lo conseguimos porque lo quisimos mucho, mucho. Ni porque un golpe de suerte nos lo puso en un plato. Ni porque rezamos mucho para conseguirlo.

Invito a quienes escuchen (o lean) esto, que intenten recordar primero alguna cosa que consiguiesen por pura casualidad, sin esfuerzo, algo que quizá de pequeños les pedimos a nuestros padres, aquella bicicleta que nos regalaron. Algo que nos encontramos, que llegó a nosotros sin hacer nada.

Y ahora indaguemos sobre aquella cosa que nos costó muchísimo obtener, realizar, encontrar. Algo que consideremos un verdadero éxito o triunfo. No sé, conseguir al chico o la chica de tus sueños, cuando por fin pudiste comprarte esa moto que tanto te gustaba, o aquella vez que lograste irte al viaje de tus sueños, o aquel campeonato de natación que ganaste… Todos, – no conozco a nadie que no tenga uno de estos éxitos – hemos conseguido algo a través de un gran esfuerzo personal.

¿Vemos la diferencia? El primero es algo que quizá valoramos, pero ¿no valoramos mucho más el segundo? Esto es porque, aunque fuese inconscientemente, hicimos un plan para conseguirlo, nos esforzamos, pusimos toda nuestra emoción y motivación para lograrlo. Nos costó horrores, pero ¡qué satisfacción! Cuando planificamos algo que concuerda con nuestros valores solemos conseguirlo. Piensa en ello.

Confía en ti, confía en tu objetivo y no lo pierdas de vista. Prepara bien tu estrategia para alcanzarlo y persevera. Te sorprenderás de lo mucho que puedes hacer.

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5 comments

  1. José Antonio 31 julio, 2013 at 19:52

    Tu gran sencillez y la humildad con la que dices las cosas te hace una gran coach, gracias por los dos post muy buenos.

    • Esther Roche 1 agosto, 2013 at 14:42

      Gracias por tus palabras Jose’ Antonio. Y tu’ eres un gran motivador porque cada vez que leo algo tuyo me anima a mejorar cada di’a.
      Un abrazo
      Esther

  2. Inma 5 agosto, 2013 at 8:53

    ¡Fantástico ! Todos necesitamos a un coach en algún momento de nuestra vida :)

    • Esther Roche 12 noviembre, 2013 at 20:52

      Inma, perdona el retraso, no era consciente de tu respuesta hasta este mismo momento. Y sí, todos necesitamos, quizá no un coach, pero sí un proceso de coaching o de toma de conciencia de que podemos ser la persona que siempre quisimos ser. Como dijo Nietzsche en “Así habló Zaratustra”, “Es tiempo de que el hombre fije su propia meta. Es tiempo de que el hombre plante la semilla de su más alta esperanza…es preciso tener todavía caos dentro de sí para poder dar a luz una estrella danzarina”.

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